Juan Huertas
Creatividad, comunicación y otras perversiones
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Un blog sobre comunicación, creatividad, publicidad y otras perversiones.

Uno es de donde pace, no de donde nace

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Después del descalabro loterístico, la comidilla (nunca mejor dicho) durante estos últimos días en el sector publicitario esta siendo la campaña de Campofrío. Es curioso ver, y ante esto no puedo más que reconocer el mérito de la agencia y del anunciante, cómo la compañía alimentaria ha venido al ocupar el trono de la publicidad navideña que alguna vez fue propiedad de cavas, turrones y operadoras de telecomunicaciones.

Calentamiento en las redes sociales, preestreno en internet, piezas protagonizadas por multitud de caras conocidas y un mensaje de esos que intenta apelar a los sentimientos como sociedad y como país son los ingredientes de una campaña que tiene todos los visos de ser un éxito.

A mi, personalmente, esos mensajes de patrioterismo light cual loncha de pavo braseado me escaman. Nuestro país está hecho un puñetero desastre, nuestra sociedad está paralizada no sé si por el susto, el miedo o la indolencia pero… ¡Qué demonios! ¡Somos los mejores! ¡Hablamos alto, nos sobamos y nos encanta la fiesta! ¡Eso solo lo hacemos nosotros! ¡Somos geniales!

Pues nada, ya está todo arreglado, no os preocupéis. Sacamos el chorizo en lonchas y a vivir, que son dos días.

Y como colofón, la frase: “uno puede irse, pero no hacerse”. Vaya. Posiblemente no haya sido la intención. Seguro que no ha sido la intención. Pero les ha quedado un cierre de lo más xenófobo. ¿Me quieren decir que las personas que nacen en un lugar pero que por circunstancias han tenido que emigrar a otro lugar nunca van a sentir al país de acogida como el suyo propio? ¿Es que las personas que son españolas por nacimiento son más españolas que las que se han nacionalizado? ¿Que te guste el embutido es algo genético?

Creo que no. Seguro que hay gente que aunque estando alejada miles de kilómetros de donde nació siempre se sentirá de su país de origen. Y al contrario, claro. Los sentimientos nacionales forman tal barrizal que el que entra en ellos es imposible que salga impoluto, sobre todo cuando hablamos de publicidad. Ni os quiero contar cuando esa publicidad la hace una empresa de capital mayoritariamente estadounidense que acaba de ser vendida a otra empresa de China.

 

PD. La pandereta de las pelis… ¿Habrán pedido permiso a Alberto Arza?

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