Juan Huertas
Creatividad, comunicación y otras perversiones
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Un blog sobre comunicación, creatividad, publicidad y otras perversiones.

La lista negra #2. Los mensajitos de buen rollo

 Mr. Wonderfuck, el reverso necesario del buenrrolismo.

Mr. Wonderfuck, el reverso necesario del buenrrolismo.

Casi seis años de apocalíptica crisis económica son más que suficientes para hundir la moral de millones de personas. Creíamos que el futuro era un paraíso al que nos llevarían nuestros coches de alta gama comprados gracias a hipotecas asignadas por el 100% del valor de la vivienda, pero se nos cayó el pladur en la cabeza y nos dimos cuenta de que el presente es una cárcel sin puertas, tan inmensa como lo es el erial en el que se ha convertido este país.

Así que de un día para otro necesitábamos montañas de ansiolíticos que apaciguasen la ansiedad del que sabe, aunque ese pensamiento lo haya sepultado bajo toneladas de excusas, que todo es una puta mierda y que nada tiene sentido. Como lo del ir al médico es un rollazo y las drogas (legales o ilegales, todas son toxicosmos) no son aptas para todos los públicos, una banda de desaprensivos vieron la oportunidad de su vida.

Llenaron las librerías con manuales de auto ayuda y se hicieron con los eventos corporativos destinados a distraer a los empleados del abismo llamado precariedad que les acechaba. En sus charlas y en sus libros se repetían machaconamente los mismos mensajes: eres maravilloso/a, has sido creado/a para ser feliz, tú no tienes la culpa de la mierda de vida que llevas, la tiene el resto del mundo.

La epidemia buenrollista tuvo su caldo de cultivo perfecto en las redes sociales: miles de comunity managers vieron como con una foto de una flor y un “La vida es maravillosa, disfrútala” se ventilaban el enésimo post diario para ese cliente al que alguien convenció de que “si no estás en Facebook no existes”.    

Hasta que unos iluminados tan inteligentes como carentes de escrúpulos se dieron cuenta de que el mensaje esta vez sí que era el masaje y se dedicaron a estampar frases bobaliconas en cualquier objeto susceptible de ser estampado. ¿Por qué cambiar buenrollismo por unos likes cuando puedo cambiar buenrollismo por unos euros?

Y en estas estamos. Todos ellos vivirán su edad de oro mientras la crisis siga existiendo.

Así que sigue haciéndoles el juego y alimentando sus abultadas cuentas corrientes. Es lo que tienen los ansiolíticos visuales y verbales, que como sus hermanos químicos, cuanto más los tomas más enganchado estás. Eso sí, por muchas tazas que compres y por muchos post con frases inspiradoras que compartas en tu muro hay algunas cosas que no van a cambiar.

No has nacido para ser feliz. Solo con proponértelo no basta para conseguir algo. Las cosas buenas no les tienen que pasar necesariamente a las buenas personas. A la vida le da igual que sonrías o no. Y sobre todo, el resto del universo no se ha confabulado para hacer que tu vida sea una grandísima mierda. Puede que tú tengas algo que ver en todo ello, ¿no? 

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