Juan Huertas
Creatividad, comunicación y otras perversiones
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Un blog sobre comunicación, creatividad, publicidad y otras perversiones.

La lista negra #1. Risas a destiempo en el cine.

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Queridos majos y majas, creo que ha llegado el momento de dar un paso más en esta relación epistolar unidireccional que mantenemos. Es la hora de enseñaros un poco más de lo que hay detrás de la incierta mirada, porque lo que hay delante ya lo sabéis: unas gafas con unos generosos cristales proporcionados por mi creciente hipermetropía.

Las personas que me conocen personalmente convendrán en que soy un tipo con unas filias muy reconocibles, al igual que las fobias. Qué le vamos a hacer, las cosas se organizan en mi cabeza de forma muy clara: lo que me gusta, lo que odio y lo que me la pela. Además una vez identificados los elementos me comprometo mucho con sus etiquetas: lo que me gusta me gusta mucho, lo que odio lo odio a muerte y lo que me la pela efectivamente es como si no existiera.

Por eso, y porque ya hay la suficiente confianza, he decidido abrir una serie de entradas que se van a titular “La lista negra”. Haré un pequeño repaso de esas cosas que me dañan los sentidos y el discernimiento, a ver si funciona el experimento como exorcismo cibernético. 

Una vez hechas las presentaciones, vamos al turrón. Tengo unos gustos cinematográficos lo suficientemente heterogéneos como para que me gusten en similar grado los chistes de pedos y las orfebrerías visuales. Esto sumado a que tengo una profunda fobia al doblaje y que lo del cine en casa no me acaba de convencer provoca que frecuente las salas de versión original.

Digámoslo claramente, no soy lo suficiente snob como para leer Cahiers du Cinema pero sí lo necesario para me guste mucho Wes Anderson. Que don Luis Buñuel se apiade de mi.

Si uno es un verdadero snob tiene que demostrarlo, si no ¿para qué ha valido tanto tiempo invertido adorando a Carlos Boyero, yendo a sesiones infumables en la Filmoteca o tragándose tostones iraníes sobre niños y cabras? Ellos no son un espectador más, son cinéfilos. Las películas contienen mensajes que solo pupilas tan refinadas como las suyas pueden captar. Son la élite de los Verdi. Los Ideal se llaman así en su honor.

¿Cómo reconocerlos en la oscuridad de la sala? Muy fácil, seguid el rastro de las risas extemporáneas. Allí donde nadie ve un chiste ellos ponen una risa. En esa escena que al resto de los mortales les puede provocar una ligera mueca en el rostro, ellos se parten la caja. Porque ellos sí que lo han entendido. Está claro que tú, pobre mortal ignorante, no. Y son tan generosos que comparten su conocimiento con toda la sala mediante risotadas de gran volumen. Si la risa llega antes que el subtitulado con la traducción de la frase puede que hayas dado con un espécimen cinéfilo tipo Ana Botella: no necesitan a nadie para entender el inglés, ni siquiera necesitan saber inglés ellos mismos.

Reírse del humor inteligente es para perdedores, lo último es reírse del humor inexistente.

Estimados cinéfilos de postal: dejad de darme la murga en la sala de cine. Vuestras risas en escenas intranscendentes o incluso dramáticas me irritan sobremanera. Recordad que tenéis fantásticas herramientas como Facebook e Instagram para mostrar al mundo que cuando Lars Von Trier defeca su último film lo hace pensando en vosotros.

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