Juan Huertas
Creatividad, comunicación y otras perversiones
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Un blog sobre comunicación, creatividad, publicidad y otras perversiones.

Un equipo con el que soñar despierto

 Jordan, Ewing, Magic, Malone y Barkley. 

Jordan, Ewing, Magic, Malone y Barkley. 

Antes de que ni siquiera existiera, a mi ya me gustaba el baloncesto. Me encantaba verlo, devoraba revistas como Gigantes y NBA, alucinaba con las narraciones de Trecet… Pero no podía jugarlo. No había canastas en mi colegio ni cerca de mi casa. Me conformaba con jugar con algunos amigos en la acera de mi calle, imaginándonos que una piedra que sobresalía de la pared de mampostería del instituto era la canasta. Había que tener cuidado con intentar encestar. Es lo que tienen las paredes, que si les lanzas un balón, aunque sea con ímpetu infantil, acaban por escupir el esférico con consecuencias impredecibles. Eso lo aprendí cuando ante mis ojos un camión atropello y explotó uno de los bienes más preciados de mi infancia: un balón Molten serigrafiado con la firma de Wayne Brabender.

Así que el baloncesto era mi vida, aunque mi vida no estuviese preparada para el baloncesto.

En 1992 yo tenía 15 años. Ya por aquel entonces ya sabía que nunca me dedicaría a jugar al básquet y que no seguiría los pasos de mi admirado Villacampa en la Penya. Pero ese año todos los que amábamos ese deporte tuvimos el inmenso regalo de ver, aunque fuese por la tele, al mejor equipo que nunca ha pisado una cancha de baloncesto: la selección olímpica de Estados Unidos. El único, verdadero e inalcanzable Dream Team.

Aquí os dejo un documental que hizo la NBA con motivo del 20 aniversario de los Juegos Olímpicos de Barcelona (con subtítulos). Incluso si no te gusta el deporte deberías verlo. Porque más allá de la historia de cómo se juntaron en un mismo equipo algunos de los mejores deportistas de la historia, este documental nos habla del momento en el que deporte dio el salto definitivo para convertirse en un fenómeno universal, económico y cultural.

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