Juan Huertas
Creatividad, comunicación y otras perversiones
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Un blog sobre comunicación, creatividad, publicidad y otras perversiones.

Entrena el alma, muy fuerte.

 Modernos de chichinabo, nueva especie catalogada en el sotomonte mediterráneo.

Modernos de chichinabo, nueva especie catalogada en el sotomonte mediterráneo.

Si en entregas anteriores Oriol Villar hacía un alegato a la libertad de decisión (o de indecisión) de la mujer vía profiláctico convenientemente agujerado, ahora el ínclito creativo nos regala una reflexión audiovisual sobre el emprendimiento juvenil en nuestro país, que se presenta bajo el nada pretencioso título de “Entrena el alma”.

Os cuento de qué va. El spot nos cuenta la historia de dos jóvenes empresarios, los típicos jóvenes empresarios a los que el ¡Hola! llama jóvenes empresarios cuando no sabe muy bien cómo llamarlos. Como son jóvenes, deciden darse un garbeo por el litoral patrio (patrio por ahora), como todos los jóvenes españoles hacen: flipándolo muy fuerte en el coche con una guitarra entre las piernas.

Fliparlo muy fuerte tiene un efecto directo en la fisionomía humana: da ganas de orinar. Así que paran en una cuneta para aliviar sus vejigas cuando divisan, allí en la lontananza, una hermosa cala.

¡Pero cuidado! ¡No olvidemos que a pesar de ser jóvenes, también son empresarios!

Por eso, donde un joven parado de larga duración ve una playa donde darse un refrescante y gratuito baño, ellos ven una oportunidad de negocio.

Así que le compran el chiringuito a una vieja a punto de ser desahuciada por la CAM (ahora Banc Sabadell, Mediterráneamente) por avalar a su hijo en la compra de un chalet en Polaris World. Por supuesto que el local lo consiguen a muy buen precio.

Gracias a que el PP, es decir, el Partido de sus Padres, se ha zumbado la muy sociata y perroflauta Ley de Costas, no tienen ningún problema para iniciar la actividad en el chiringuito.

Para que el local sea digno de acoger a la “gente guapa”, llaman a sus amigos para que les echen una mano en la decoración del local. Los amigos también son jóvenes empresarios y tienen proyectos de decoración de interiores, redes sociales y  diseño de complementos, directos e indirectos.

Que si unas grapas por aquí, que si arrimar la cebolleta por allá, que si unas cerves (sí, ellos toman cerves)… El caso es que sin darse cuenta tienen montando el bar y una instalación luminosa artística con palés en la cala que ríete tú de la portada con luces que ponen en las ferias de tu pueblo.

Aquí hay un salto temporal, una elipsis que el autor nos plantea como metáfora de la celeridad del tiempo provocada por esa catarata de vicisitudes que se concatenan en la vida de los jóvenes. Es decir, que se pusieron tan hasta el hojaldre que cuando abrieron el ojo después de una chupi rave vieron que había mogollón de gente en la cala flipándolo. Flipándolo muy fuerte.

Aquí es donde de nuevo se muestra el genio empresarial de estos chavales. ¿Qué hubiese hecho el joven parado de larga duración? Lo primero, buscar un chino que le vendiese una Estrella. ¿Qué hacen nuestros amigos los jóvenes empresarios? Ser ellos los que vendan esas cervezas. Y vinilos. Y gorros. Y gafas redondas, que en la S Moda recomiendan por ser perfectas para redondear tu estilismo para petarlo (muy fuerte) en el Primavera Sound.

El caso es que en un pin, pan, pun, bocadillo de atún, tienen montado un festival de cultura contemporánea y artes escénicas de la leche. Con juegos de luces, bailes, performances y folgamientos acuáticos; ocupando el monte, instalando un escenario del copón en la playa, con zona de acampada y toda la pesca.

Y su propuesta es tan buena y su éxito es tan grande que contratan a The Vaccines como cabezas de cartel.

¿Moraleja? Pues muy sencilla, que si quieres, puedes. Que si tu idea lo mola todo, todo el éxito te espera. Y que le pueden dar mucho por saco a las leyes, a la escasez de crédito, al Seprona, a la bajamar y a la pleamar. Porque si has entrenado tu alma, eres capaz de todo.   

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