Juan Huertas
Creatividad, comunicación y otras perversiones
unainciertamirada.001.png

BLOG

Un blog sobre comunicación, creatividad, publicidad y otras perversiones.

La publicidad nativa

 Ejemplo de publicidad nativa de Dell en The New York Times

Ejemplo de publicidad nativa de Dell en The New York Times

Como sabéis, las novedades que acontecen en los países realmente desarrollados del mundo acaban llegando a nuestro terruño con unos años de retraso. Así que si ahora en Estados Unidos se está viviendo una encendida polémica por el formato conocido como “publicidad nativa”, es de suponer que todo esto aterrice en España allá por el 2020… si  es que llegado el momento los medios periodísticos españoles no se han terminado por ir al garete.

Si tuviésemos que definir a la publicidad nativa podríamos decir que es aquella que se presenta formalmente como si fuese una noticia más del medio pero que tiene en su contenido una intención publicitaria.

En esto, como en otras cosas, no es que se acabe de inventar la rueda. Algunos ejemplos comunes para nosotros pueden ser los viejunos “publireportajes”, los contenidos “patrocinados por” (en ambos casos en España se tiene que indicar claramente que es un espacio publicitario) y ciertos editoriales de moda, en los que no se hace ninguna mención a que ese “outfit del mes” que se ofrece al lector ha sido realizado previo pago de las marcas que se mencionan.

El caso es que el publireportaje se ha hecho un lifting y se ha introducido de tal forma en los “medios serios” que está provocando todo un debate ético, económico y empresarial.

Pongamos un ejemplo hipotético con un periódico español, tipo “El País” o “El Mundo”. Leyendo su versión online (porque la de papel ya nadie se la lee a menos que te la encuentres en una cafetería), encontráis un artículo muy interesante sobre la política energética en España, que nos cuenta que se ha despilfarrado un dineral en las renovables y concluye que nunca serán rentables. Ahora imaginad que ese informe está patrocinado por un banco. O por una compañía de hidrocarburos. ¿No pensaríais que hay gato encerrado? ¿No creeríais que esa información es tendenciosa y que no responde a un interés periodístico sino a un interés espurio?

En realidad, no es necesario imaginar nada. Esto es lo que está sucediendo en los Estados Unidos ahora mismo. Los grandes conglomerados de la información han encontrado en la “publicidad nativa” una tabla de salvación para intentar sortear ese maremoto provocado por la triple crisis económica, mediática y publicitaria que amenaza con dejar al sector como un erial.

Sí amigos. De los genios que anteriormente aniquilaron su propio producto, la información en papel, regalando exactamente lo mismo en la web. De los mismos espabilados que se enrolaron en extravagantes aventuras empresariales de las que acabaron sin un chavo y con todos sus consejos de administración dominados por los bancos y megaricos. De esas mismas lumbreras nos llega ahora su última ocurrencia: quemar su credibilidad, por poquita que les quede, a cambio de un puñado de monedas.

Pero bueno, no hay que alarmarse. Que los dinosaurios se extingan no tiene por qué ser una mala noticia. Quizás ha llegado el momento de la verdad para que los nuevos medios de comunicación  sean capaces de generar noticias e informaciones tan relevantes que merezca la pena pagar dinero por acceder a ellas. Vamos, en lo que se ha basado el negocio desde siempre.

Si queréis más información sobre este tema y os manejáis con el inglés, os recomiendo que veáis este corte de "Last Week Tonight" de la HBO . Al ser un programa que no ingresa un duro por publicidad, tiene la libertad total para hablar con una franqueza extrema de los temas que trata, más aún cuando el tema es… la publicidad. En él John Oliver disecciona con mucho humor y mala leche el suicidio a cámara lenta que están realizando los grandes medios en Estados Unidos. La pregunta es, ¿llegaremos a ver el fenómeno en nuestro país? Cebrián aguarda con intriga vuestros comentarios.

Juan HuertasComment