Juan Huertas
Creatividad, comunicación y otras perversiones
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Un blog sobre comunicación, creatividad, publicidad y otras perversiones.

Independencia (Up the WIC!)

 Cuando el grajo vuela bajo el WIC levanta el vuelo. 

Cuando el grajo vuela bajo el WIC levanta el vuelo. 

En el mundo de la música pocos debates encienden más pasiones que la eterna pregunta: ¿qué es la independencia?

Para responderla, muchos apuntan a la configuración empresarial. La empresa multinacional, las majors, son el diablo con pintas, los responsables de que las ondas, los recintos y los oídos se llenen de basura musical. El vil metal, el capitalismo. Por lo tanto, todo lo que no sea multinacional es independiente. Concretando: empresas pequeñas gestionadas por pocas personas que mueven presupuestos aún más pequeños y ganan (si ganan) poco dinero.

Ya. El problema es que hay empresas pequeñas tan diabólicas como las grandes. Porque desde el momento en el que tener una empresa es tu modo de ganarte la vida, y ganarte la vida lamentablemente se consigue generando dinero, la avaricia está siempre revoloteando. La avaricia que supone crear un producto malo a sabiendas de que eso te va a generar un beneficio, aunque sea a corto plazo.

¿Entonces qué es la independencia? ¿Un estilo musical? ¿Existe el indie como género? Si las etiquetas la mayoría de las veces solo valen para que la Rockdelux catalogue sus críticas y de vez en cuando se hagan esos indescrifrables cronogramas en los que reducen la historia de la música contemporánea occidental a unas líneas, poco nos van a ayudar en nuestra búsqueda.

¿La independencia viene determinada por la calidad del producto? Tampoco se podría decir que la independencia es buena y el mainstream es malo por definición. Porque un tarado de Oslo que ha grabado un disco en el retrete de su casa aullando como un gato en celo nunca será mejor que el último bombazo de Beyoncé, por poner un ejemplo. 

¿Qué es la independencia? Para mi la independencia es una actitud, porque no nos podemos olvidar que esto se trata de música, de algo que remueve entrañas, activa sentidos y acelera el corazón. La independencia es hacer las cosas como crees que tienes que hacerlas. Independientemente de que vayas a ganar más o menos dinero. Independientemente de que te vayas a buscar más o menos problemas. Independientemente del corto, del medio y del largo plazo.

Por eso, si hay algo independiente en este mundo, sin duda alguna eso es el WIC (Winter Indie City), el “festival intermitente de invierno” que se celebra desde hace cinco años en Segovia.

EL WIC consiste en varias citas musicales que van apareciendo en el congelado calendario segoviano sin una periodicidad definida. Puede haber conciertos dos días seguidos y después un silencio atronador durante un mes. El formato no es siempre el mismo. Habitualmente son conciertos de formato clásico en una de las salas (discotecas o clubs) de la ciudad, pero no hay que descartar que pueda haber algún directo en la terraza de un bar o en la sala Expresa de la antigua cárcel segoviana. El estilo tampoco es uniforme. Por aquí han pasado delicadas delicias sonoras y arreones de las guitarras más ásperas. Incluso el WIC puede contradecir su nombre programando conciertos en primavera y verano.

Pero hay una cosa clara: el WIC es independiente. El WIC es el maravilloso producto de la bendita locura de Victoriano Sanz Hernansanz, nuestro Víctor, su creador y alma máter. Porque Víctor monta cada año un festival sin apoyo institucional, sin subvenciones y muchas veces sin la propia comprensión de los propios segovianos que más veces de las recomendables hacen gala de uno de nuestros peores defectos, el cainísmo castellano.

Y todo esto lo hace poniendo dinero de su propio bolsillo. Víctor trae, dentro de sus posibilidades, a los grupos que le gustan. Da igual que tengan una maqueta o que sean uno de los tótems de la música española actual. Da igual que hayan tocado en el FIB o en el bar de su pueblo. Incluso da igual que al traer a un grupo, él sepa que corre el riesgo de que asistan solo tres personas o que vaya a llenar la sala.

Si esto no es indepencia, decidme entonces qué es.  

El WIC es un regalo inmenso que nos hace Víctor, quizás porque el primer destinatario del regalo es él mismo. Me gustaría que estas líneas sirviesen para agradecerle a él y a su gente el presente. ¡Larga vida al WIC! ¡Up the WIC!  

Juan HuertasComment